Guayaquileños vivieron emocionantes jornadas deportivas en cuatro hipódromos.

Desde finales del siglo XIX los guayaquileños disfrutaban de la hípica. Fue una de las actividades más concurridas por los porteños durante años. Este deporte pone a prueba la destreza de nobles caballos y las habilidades de sus jinetes.

En la urbe existieron varios espacios que sirvieron para la práctica de este deporte, que se convirtió en uno de los espectáculos tradicionales para los guayaquileños de antaño.

El investigador histórico Fernando Mancero, de la fundación Bienvenido Guayaquil, explicó que el primer hipódromo estuvo ubicado entre las actuales calles Gómez Rendón, Chimborazo, Francisco de Marcos y Lorenzo de Garaycoa.

En esa época, el área era una enorme sabana sin edificaciones sobre sus alrededores.

La construcción de este espacio se remonta a 1885, a cargo de la Sociedad Jockey Club.

“Este hipódromo era muy particular, porque era la pista redonda. Eso lo sabemos por descripciones de la prensa, pero por el mapa de Carbo, en el que se dibuja la ciudad un poco idealizada; pero ahí aparece la pista redonda. En este lugar se realizaron carreras de velocidad”, dijo Mancero.

De la edificación de este hipódromo a Mancero le llamó la atención su arquitectura.

“Las tribunas del hipódromo tienen una gran congruencia arquitectónica con el hecho de que el deporte de la hípica llegó de Europa a América a través de los ingleses, pero ellos lo trajeron de la India”, manifestó el investigador Mancero.

Y es que las torres de este hipódromo tenían cúpulas acebolladas, comúnmente usadas en edificaciones asiáticas.

“Este hipódromo, narra Víctor Manuel Rendón, cuando regresa de Europa en 1889 luego de 20 años, que cuando subían por el río luego de pasar Puná, lo primero que vio él fueron las cúpulas de las torres del hipódromo”, dijo Mancero.

Por su ubicación, hacia el sur de la ciudad, el hipódromo sirvió como refugio provisional de varias personas durante el incendio grande del año 1896 que afectó a Guayaquil.

Este espacio funcionó durante unos 20 años, en que esta actividad pasó a una zona más hacia el sur. En 1908, el segundo hipódromo fue construido en los terrenos donde hoy se asienta el barrio del Centenario, que en esa época era la hacienda La Esperanza.

El espacio tenía una pista ovalada. El predio estaba asentado sobre las actuales calles El Oro, O’ Connor, Rosa Borja de Icaza (antes Min. Canning) y 6 de Marzo. También fue administrado por el Jockey Club.

El segundo hipódromo estaba ubicado en el actual predio donde se asienta el barrio del Centenario. Foto: Cortesía.

“Hay que decir que este hipódromo, como era un terreno más grande, luego se usó también como campo de aviación, y en este sitio se realizaban exhibiciones aéreas de todo tipo, y de este espacio es que sale El Telégrafo a cruzar los Andes”, explicó Mancero.

Este segundo hipódromo duró al menos diez años, pues en 1919 Jockey Club pensó en un espacio más grande y nuevo.

Diego Maruri, de la Sociedad Jockey Club, alquiló un terreno municipal en la hacienda La Chala, donde se formó el tercer hipódromo de la urbe.

Los límites de este espacio eran en las actuales calles Venezuela, Maracaibo, Guaranda y Antepara. Es decir, donde hoy se ubican el parque Forestal y las piscinas, los bloques del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y el colegio Sagrado Corazones.

Las tribunas de hormigón estaban instaladas en Antepara y Machala, en sentido oeste-este; y en Vacas Galindo, Bolivia y Cañar, en sentido norte-sur.

Esta actividad deportiva se la realizaba en verano, pues por las lluvias el campo quedaba dañado en la otra estación. Para el acceso de los aficionados, en vehículos, se adecuó la calle Gómez Rendón. Otros ciudadanos también llegaban a pie o en tranvía.

Durante décadas, este espacio acogió inolvidables jornadas deportivas. Finalmente, en 1956, el hipódromo cerró.

Fue trasladado hacia la actual ciudadela Los Ceibos, hacia el norte de la ciudad. Este nuevo hipódromo fue inaugurado el 27 de mayo de 1956. Se llamó Santa Cecilia porque la dueña de la hacienda Mapasingue, donde se construyó esto, se llamaba Cecilia Gómez Iturralde, dijo Mancero.

“En el centro de la pista tenía una cancha de polo”, agregó. Este hipódromo cerró el 14 de enero de 1979.

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