Mario Canessa: Origen histórico de los clubes de tenis del Ecuador.

La influencia europea a partir de 1900 trajo a Ecuador la fiebre de nuevas prácticas deportivas, entre las que estaba el tenis, deporte de élite que había sido un boom en varios países y lo jugaban las clases importantes de las sociedades londinense o parisina, con la novedad de que lo hacían en clubes constituidos para esa disciplina deportiva.

Hay versiones debidamente documentadas que indican que en la zona alta de El Oro la compañía americana de explotación minera Sadco construyó instalaciones deportivas y fundó en 1901 el Club Sport Portovelo, donde se practicaban el tenis y otros deportes. El lugar era exclusivo para los empleados y funcionarios extranjeros que dirigían la empresa. Todos debían aportar con cuotas sociales para el mantenimiento de las instalaciones. Dichas contribuciones eran realizadas con la moneda instaurada en esa jurisdicción, denominada Patterson, en homenaje al interventor de la empresa extranjera. En 1938, el gobierno del general Enríquez Gallo prohibió dicha circulación, que se había extendido a Piñas, Machala en incluso a Loja.

El diario El Grito del Pueblo del 3 de noviembre de 1906 señala: “En la ciudad de Guayaquil se ha elegido la directiva del Lawn Tennis Club”. Lo sorprendente de la noticia es que era un club para damas. La directiva era presidida por Mercedes Patricia Wright, acompañada de Angelina Aguirre, Rosa Borja Cordero, Delfina Concha Torres y Delia Aguirre. Las prácticas eran en canchas ubicadas en la hacienda Atarazana.

Se puede considerar que la primera institución jurídica creada para promover el desarrollo del tenis fue el Andes Tennis Club, fundado en Quito el 10 de abril de 1907. Su primer presidente fue don Jorge Chiriboga. Después de quince años de fundación y con motivo de la celebración del primer centenario de la batalla de Pichincha, las diversas instituciones sociales y deportivas se organizaron para que, en mayo de 1922, el nuevo club pudiera realizar el Campeonato de Tenis de la República, con la presencia de representantes de diversos clubes del país.

Estoy seguro de que los 40 socios fundadores del Guayaquil Tennis Club no pensaron que iban a ser los célebres constructores de la cuna de tantos deportistas que dieron prestigio y gloria al deporte ecuatoriano.

El 13 de agosto de 1910, en el local de la Cámara de Comercio de Guayaquil, se reunió con el expreso deseo de fundar un club un grupo de caballeros practicantes del tenis, entre los que constaban Manuel Seminario, José Joaquín Orrantia, Enrique Stagg y Lorenzo Tous. Cinco hermanos constan entre los socios fundadores, Carlos, Alfredo, Julio, Enrique y Walter Guzmán Aspiazu, habiendo sido designado el primer presidente Carlos Guzmán. En esa misma y fundamental sesión se decidió bautizar a la institución como Guayaquil Tennis Club. La sede inicial estaba ubicada en el barrio del Astillero, en un solar que para el efecto había comprado Lisímaco Guzmán, y se estableció una cuota mensual no menor de cinco sucres ni mayor de ocho.

Cuna del deporte blanco

Los 40 socios fundadores tuvieron el acierto de unirse y pensar en un club para practicar el deporte que tanto les apasionaba, pero estoy seguro de que no pensaron que iban a ser los célebres constructores de la cuna de tantos deportistas que dieron prestigio y gloria al deporte ecuatoriano.

Los ingleses de la compañía Anglo convirtieron a Ancón en un ordenado y organizado pueblo. Los europeos llegaron aproximadamente en 1915 y con ellos trajeron sus costumbres; como no podía ser de otro modo, el té y el tenis por las tardes, antes de caer el sol.

Las instalaciones para la práctica del tenis contaban con una casa grande y cómoda, hecha de madera, con salones para el juego de cartas y grandes ventiladores. El club se mostraba arrogante con la presencia de los ingleses jugando tenis, como Mr. Tench, Mr. Tieson o Mr. Young, entre los más notables de las 50 familias de ingleses que vivían en Ancón.

En información de El Telégrafo del 23 de septiembre de 1916 consta que se fundaba el América Tennis Club, integrado por alumnos del colegio nacional Vicente Rocafuerte. Designaron como presidente honorario al conocido empresario español Lorenzo Tous.
El 19 de julio de 1922 se conformó el Bahía Tennis Club. El guayaquileño Manuel Mejía Alarcón, que era gerente del Banco Comercial y Agrícola, reunió a muchos personajes de Bahía y jóvenes estudiados en Estados Unidos, donde habían practicado tenis. En 1927 continuó la obra el Dr. Octavio Viteri, acompañado de Oswaldo Santos, Marcos Miranda y Enrique San Lucas. Luego se unió Santiago Uscocovich. Todos ellos, responsables de construir un hermoso y tradicional club de tenis.

El Ecuador Tennis Club fue fundado en 1928 y es, por ende, uno de los clubes de tenis más antiguos de la capital. Estuvo inicialmente ubicado donde es ahora la zona del Palacio Legislativo. En sus inicios, el lugar tenía tres canchas de cemento. En muy poco tiempo, se convirtió en el lugar más concurrido para esta práctica.

En otras ciudades

Se conoce que el 13 de diciembre de 1928 algunos personajes de la sociedad cuencana, como Manuel Malo Crespo, Enrique Arízaga, Nicolás Crespo, Julio Malo, entre otros, se organizaron para constituir el Cuenca Tennis Club. En esa sesión se estableció su directiva y como su presidente al señor Stantcy Brandon. Se comenzó la práctica del tenis a partir de la influencia de los clubes guayaquileños y quiteños, que intercambiaban experiencias de organización deportiva.

Una nota de la revista Ciclón Deportivo, de julio de 1928, decía: “Hablar del deporte constituido legalmente en la ciudad de Babahoyo es nombrar obligatoriamente a sus viejos mantenedores y fundadores”. El Club de Tennis Babahoyo contaba con la reputación de un directorio distinguido, que presidía ese valor político y de alto prestigio nacional llamado Alfonso B. Larrea. Pero lo que más distinguía y prestigia a esta institución es el florido ramillete de bellísimas damas, que ponían con sus siluetas ágiles y llenas de encanto la nota del brillo necesario.

El Quito Tennis Club se inauguró el 20 de enero de 1923. Se convirtió en un club elitista de la capital. Documentos de la comisión de historia de este club, conformada por el Dr. Juan Sevilla, Eduardo Pérez y Dick Cathey, aportan con estos detalles: “Los practicantes del tenis lucían con elegancia y sobriedad sus respectivos uniformes, que consistían en pantalón largo de paño fino, camisa blanca de lino, zapatos blancos de gamuza y el suéter de pura lana, generalmente tejido a mano, amén de la visera de 30 centímetros”.

El Ibarra Tennis Club también tiene su historia. Son casi 90 años que han transcurrido desde que un grupo de importantes ibarreños, entusiasmados por la práctica del tenis, se reunieron en un local cercano al parque de La Merced, en Ibarra. Fue don Pedro Manuel Rosales quien promocionó y reunió a los cultores del deporte blanco.

En este recorrido histórico hemos podido constatar que fueron esas tres décadas en que el tenis se ramificó en el país. La fiebre clubista de crear societas que permitían la concordancia social y la coincidencia en disfrutar los gustos deportivos fue un impulso al deporte blanco ecuatoriano. Es tanto así que la mayoría de estos clubes se han consolidado con los años. 

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