Conductores de buses urbanos en Guayaquil piden acciones para volver a trabajar.

Desde que la emergencia sanitaria afectó el ritmo y la vida de los guayaquileños, decenas de unidades han tenido que detenerse para evitar el aumento de contagio de la COVID-19. Esta paralización es catalogada por los choferes urbanos de la ciudad como la peor crisis del transporte en la historia. Ahora que existe mayor movimiento en las calles, representantes de las compañías de buses como Ricardo Onofre detallan que estos dos meses han sido una pesadilla para enfrentar las deudas.

 La crisis también es compartida por Cristian Sarmiento, quien relata que acatarán las medidas si se da el cambio de semáforo a amarillo. Los transportistas detallan que por la falta de ingresos no pueden enfrentar deudas con la banca publica y privada. Las autoridades esperan definir la nueva modalidad del transporte urbano en la ciudad. Por otro lado, Andrés Roche de la Agencia d Tránsito Municipal (ATM) se refirió sobre la posible apertura de 44 rutas y así contribuir con la reactivación economica.

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