Café de Ecuador cae drásticamente en cosecha y venta

El 2019 Ecuador recibió $77,8 millones por exportaciones de café, lo más bajo desde el 2005, cuando fueron $88,4 millones, según estadísticas de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Ecuador (Anecafé).

El 2018 se había exportado $81 millones por 482 699 sacos de 60 kilos. Si bien el año pasado se exportaron más sacos (506 266), eso no significó que se pagará más por el grano.

Y en los últimos siete años la reducción es muy drástica: 68 % menos en volumen y 72 % en ingreso de divisas para el país.

Las exportaciones generales de café, industrializado y en grano, fueron en el 2012 de 1 570 000 sacos y $274 millones, y en el 2019 el gremio reporta una caída de 1 064 000 sacos en volumen de venta y una baja de ingresos de $196 millones.

Pablo Pinargote, gerente de Anecafé, lo atribuye al clima, pues hubo mucha sequía en su momento y en la floración del café existió mucha lluvia.

A finales del 2019, Vinicio Dávila, presidente de Anecafé, argumentó que en general la producción de los cafetales en el país va en descenso, con un promedio de cosecha de 5 quintales por hectárea.

“En el 2018 logramos exportar apenas $80 millones, cuando hace algunos años exportábamos cerca de $500 millones (el más alto registro de exportación de los últimos años fue en 1994 con $411 millones, según Anecafé), la caída es drástica, la caída es brutal”, comentó.

En promedio en los últimos años Ecuador ha producido unos 250 000 sacos de café, en el 2019 apenas llegó a 200 000. Para completar la exportación (llegó a medio millón), Ecuador debe importar café a Vietnam y Brasil, aunque Pinargote prevé que para este año se vuelva a producir unos 250 000 sacos.

“El 2019 fue el peor año de exportaciones de café en grano, se exportaron 24 000 sacos –el resto y mayoritariamente fue en soluble–, nunca se había llegado a esa cifra. La exportación en grano no ha terminado de morir gracias al evento Taza Dorada, que promociona el café especial”, indica Pinargote, quien sostiene que la industria ecuatoriana no muere porque también se importa.


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